Luci quería recuperar el jardín para disfrutarlo con su hijo mayor — y de paso, dar a su perro el rincón fresco que tanto necesitaba para refugiarse del calor en verano. Hasta entonces, el espacio era solo tierra, mala hierba y un jardín a medio aprovechar, más de paso que de estar.
Nos encontró en Houzz, donde aparecí como empresa recomendada en su zona y aunque al principio le costaba imaginar cómo quedaría el resultado a partir de los renders 3D —algo que suelo mostrar siempre antes de empezar cualquier proyecto—, decidió confiar en el proceso. ¿Y si el resultado real no se parecía a lo que había visto en pantalla? Fue justo al revés.
El reto era claro: transformar un terreno irregular y sin apenas vegetación en un espacio verde, fresco y de bajo mantenimiento, listo para disfrutarse desde el primer día. Empezamos con la limpieza y nivelación completa del terreno, y colocamos tepes de césped natural para poder disfrutar del jardín de forma inmediata, sin esperar meses a que germinara. Renovamos las tomas de riego junto con un nuevo programador, añadimos puntos de luz para las noches de verano, e incorporamos vegetación de bajo consumo hídrico, pensada para que el mantenimiento fuera mínimo y el disfrute, máximo.
Cuando Luci vio el jardín terminado, no daba crédito: lo que había imaginado a partir de los 3D no tenía ni punto de comparación con lo que finalmente vivió en primera persona. Hoy es un jardín donde el césped se pisa descalzo, la sombra se busca sin esfuerzo, y donde madre, hijo y perro tienen, por fin, su rincón para disfrutar del verano.
¿Tu jardín también necesita ese cambio?